Unidad 11. La adolescencia y Unidad 12. La sexualidad humana



Unidad 11. La adolescencia
1.     La adolescencia
1.1  Etapa de transición
1.2  Los cambios físicos y  psicológicos
1.3  Búsqueda de la identidad
1.4  La cultura juvenil
2.     El desarrollo personal
2.1  Desarrollo cognitivo
2.2  Desarrollo moral
2.3  Creencias e ideas irracionales
2.4  Habilidades sociales
3.     Las relaciones interpersonales
3.1  La atracción interpersonal
3.2  ¿Qué es el amor?
3.3  La pareja
4.    Hacia una nueva masculinidad

Introducción

La psicología evolutiva investiga cómo se desarrolla el ser humano y los cambios psicológicos que experimenta durante la vida. La adolescencia sigue a la pubertad, y puede situarse en torno los 16-18 años.
La adolescencia es una etapa de la vida, donde las relaciones sociales, la amistad y el amor, adquieren gran importancia. El adolescente dirige la atención al propio cuerpo, y tiene que descubrir nuevas formas de ser –estilo de vida, de trabajo, de música, de vestido-, que le satisfagan y sean aceptables para los que le rodean.
La adolescencia también se caracteriza por conseguir mayor autonomía, tener dudas sobre la propia identidad y, a veces por transgredir las normas.

1.    La adolescencia

La adolescencia es una etapa de tránsito entre la infancia y la vida adulta. Es un período marcado por las transformaciones biológicas (pubertad) y que posibilita a los adolescentes alcanzar su madurez psicosocial, sexual y moral.
1.1  Etapas de transición

En los países occidentales, la formación del adolescente para integrarse en la sociedad se basa en la instrucción escolar. El joven debe aprender los valores, conocimientos y estilos de vida que forman la trama social y cultural.
El adolescente experimenta cambios físicos y psicológicos que afectan a todos los aspectos de su personalidad: a su vertiente biológica, a su estructura intelectual, a su mundo afectivo, a su imagen del mundo y a su propio sentido de la existencia.
A.    Diferentes perspectivas
Stanley Hall consideraba que los cambios físicos influían en la psicología adolescente y que el esfuerzo que realizan los jóvenes por adaptarse a esos cambios provocaba tormenta y estrés (Sturm und Drang, términos del romanticismo alemán).
Sin embargo, la antropóloga Margaret Mead, que realizó estudios sobre la adolescencia en Samoa (1928) y en Nueva Guinea (1953), destacó la importancia de la cultura en el desarrollo de la misma, ya que en estas sociedades era una etapa placentera de la vida y no se caracterizaba por crisis y tensiones.
B.    Objetivos de la adolescencia
Los jóvenes necesitan superar varios desafíos:
·         Desarrollar sus capacidades cognitivas y emocionales. Los adolescentes acceden al pensamiento abstracto y al conocimiento reflexivo.
·         Construir su propia identidad personal. Integrar y aceptar la imagen corporal, tener expectativas y proyectos futuros. Esto implica aceptar las transformaciones físicas de la pubertad, redefinir las relaciones familiares, lograr la independencia emocional y la identidad sexual.
·         Adquirir nuevas capacidades sociales, una moral autónoma (aceptar los valores y comprender las normas sociales), nuevas relaciones interpersonales (inicio de una relación de pareja) y desempeñar un rol estudiantil o laboral.
1.2 Los cambios físicos y psicológicos
El tránsito hacia la vida adulta no solo requiere madurez física, sino también psicológica, cambios en la forma de pensar, ajustes de la personalidad y del comportamiento afectivo y sexual.
A.    Cambios físicos en la pubertad
La transformación física del cuerpo y la maduración sexual durante esta etapa marcan el comienzo de  la adolescencia. Los adolescentes experimentan cambios físicos acusados: el desarrollo acelerado en peso y estatura, desarrollo de las características sexuales secundarias y adquisición de la capacidad reproductiva.
La pubertad comienza con secreciones hormonales, que desencadenan un rápido crecimiento, en las chicas a partir de los 11 años y en los chicos a partir de los 13. Durante este proceso, se desarrollan los caracteres sexuales primarios (maduración de  los órganos reproductores, ovarios y testículos), y los caracteres sexuales secundarios (rasgos no reproductores). Mientras que en ambos sexos aparece el vello pubiano y axilar, la gran diferencia es que en las chicas se produce un aumento en el tamaño de los pechos y las caderas y en los chicos aparece el vello facial y la voz más grave.
La pubertad puede determinarse con señales objetivas: en las chicas aparece la menstruación, que indica la maduración sexual de la mujer, y en  los chicos el vello púbico y la capacidad de eyaculación.
La fecha de la menarquía (primera menstruación) no solo depende de factores madurativos, se adelanta en las ciudades y en los países más cálidos
B.    Cambios psicológicos
La adolescencia es una fase de reafirmación del Yo, el individuo toma conciencia de sí mismo y adquiere mayor control emocional. Los problemas relacionados con el proceso de crecimiento, el desarrollo de  los órganos genitales y las consecuencias derivadas de los caracteres sexuales secundarios hacen del adolescente un ser diferente, ambivalente, a veces acomplejado ye n lucha permanente con su imagen corporal.
El adolescente quiere más autonomía y busca nuevas experiencias, pierde la confianza básica en la familia, lo que hace que se sienta extraño y angustiado en un mundo con el que no se siente plenamente identificado. El adolescente tiene una actitud de búsqueda, no quiere marcharse de casa, sino vivir en ella de otra manera.
Esta situación conflictiva origina que el adolescente tenga un comportamiento susceptible, arrogante y crítico, no solo con los padres, sino con otras figuras de autoridad. Reconoce la madurez de su pensamiento, sabe de su inteligencia práctica y creativa, es consciente de su capacidad de tomar decisiones y de ser responsable de las consecuencias de sus actos y, además, posee una sexualidad que le equipara a los adultos.
A veces, el retraimiento interior se observa desde fuera como un excesivo egocentrismo, sobrevaloración personal y disconformidad con quienes le rodean, pero este proceso es necesario, para que el adolescente afiance su personalidad, adquiera un pensamiento racional y unos valores acordes con su realidad circundante.
1.3 Búsqueda de la identidad
¿Quién soy yo?, ¿qué puede hacer?, ¿hacia dónde voy? Esta búsqueda de identidad se produce en las dimensiones cognitiva, afectiva y social, y origina cambios que influirán en la individuación y socialización de la persona.
Sigmund Freud defendió que las transformaciones de la pubertad originan una nueva identidad psicosexual, que busca  su propia singularidad y se manifiesta en el paso de la sexualidad infantil a una conducta sexual adulta.
Erik Erikson considera que durante la adolescencia aparece un periodo de crisis marcado por una vulnerabilidad y sensibilidad extremas. Buscar la identidad de personal es el problema clave de esta etapa vital (frente a la confusión). Erikson describe la identidad como la integración de un conjunto de rasgos y características personales. Los rasgos son los patrones habituales de conducta, tales como alegría/tristeza, inteligencia/estupidez, introversión/extroversión. Las características personales incluyen los atributos físicos, como el peso o la altura, y también la ideología y los factores de pertenencia a un grupo.
La autoestima es lo que pienso de mí y cómo me siento en la vida. Es la capacidad que cada persona tiene de establecer su propia identidad y atribuirle un valor. La autoestima se muestra en nuestro bienestar interior y depende de la familia, los amigos y grupos a los que pertenecemos.
¿Qué causas pueden provocar una crisis de identidad? Los psicosociólogos enumeran varias:
·         La introyección de la masculinidad o feminidad en razón del propio sexo, frente a la confusión  bisexual.
·         La necesidad de hacer frente a diversos papeles sociales más exigentes.
·         La búsqueda de un compromiso ideológico frente a la confusión de valores.,
·         El adolescente tiene un estatus ambiguo en el conjunto social.
En la posmodernidad, cada individuo se ha convertido en creador de su propia identidad, siempre precaria y nunca definitiva, porque el ser humano es una realidad en perpetuo devenir.
1.4 La cultura juvenil
Los jóvenes son un grupo de reciente aparición. La escolarización masiva ayudó a la formación de la identidad grupal. Hoy la juventud es una forma de vida, los jóvenes han edificado un mundo propio. La cultura juvenil presenta estos rasgos característicos:
·          Nuevas formas de comunicación. Internet y sus herramientas tecnológicas (el correo electrónico y la mensajería instantánea, los chats y las videoconferencias).
·          Individualización (sociedad de individuos). En la cultura posmoderna los jóvenes renuncian a los hábitos y costumbres vigentes, para decidir por su cuenta qué quieren ser o hacer. Los jóvenes se enfrentan a la dialéctica sin fin entre la necesidad de seguridad y el deseo de libertad.
·          Valoración del cuerpo. Se refleja en el culto al deporte, los riesgos y aventuras, propios del joven masculino, mientras que en las chicas se manifiesta por la delgadez y la silueta, cuya forma patológica se expresa en el síndrome de la anorexia-bulimia. Esta actitud narcisista ante el cuerpo es reforzada socialmente por la moda y la creación de “modelos” publicitarios.
·          Culto a la imagen
·          Tiempo presente. Los jóvenes viven el presente, el gozo del momento, se las arreglan con el mundo tal cual es y muestran poco interés por la historia pasada.
·          Sensibilidad lúdica. El culto a la sensibilidad se vive como hedonismo y narcisismo. El sentimiento domina sobre la palabra y la sensación sobre la abstracción.
·          Consumismo. La conversión al hedonismo consumista desarrollado en las sociedades occidentales culmina hoy en la idolatría de los valores juveniles. El consumismo se manifiesta en el vitalismo atribuido a las cosas, en la urgencia de placer y la sed de diversión.
·          Nomadismo. Frente al aburrimiento de los instituido y la uniformidad cultural, la evasión es una necesidad.

2.    El desarrollo personal
Los adolescentes, además de afrontar los cambios físicos y psicológicos, necesitan desarrollar sus capacidades intelectuales, morales y emocionales, ser conscientes de las creencias e ideas irracionales que impiden su adaptación al entorno, y mejorar sus habilidades sociales.
Jean Piaget y Lawrence Kohlberg estudiaron el desarrollo intelectual el primero y el desarrollo moral el segundo.
Tres cuestiones de gran interés son: el desarrollo cognitivo, el desarrollo moral y las creencias e ideas irracionales.
2.1. Desarrollo cognitivo
B.Inhelder y Jean Piaget describen en su obra De la lógica del niño  ala lógica del adolescente cómo en la adolescencia se pasa del estadio de las operaciones concretas al estadio formal.
Las características funcionales del pensamiento formal son:
a)     Apertura al mundo de lo posible: el adolescente descubre que la vida tiene muchas posibilidades más allá de su experiencia personal.
b)     Pensamiento lógico: el pensamiento formal se basa en proposiciones, no en realidades.
c)     Posibilidad de razonamiento hipotético-deductivo: este método consiste en establecer una hipótesis (explicación provisional de un fenómeno), deducir consecuencias y comprobarlas a través de la experimentación, variando un factor, mientras permanecen invariables los demás.
d)     Pensamiento egocéntrico: esta forma de pensar, típica del adolescente, se caracteriza por conceder un gran poder a la reflexión y a la abstracción.

2.2  Desarrollo moral
La ética es una reflexión sistemática acerca del modo más adecuado de actuar y de vivir la vida., para que esta sea lo más humana posible. La vida moral, lo mismo que la vida psíquica de la persona, se desarrolla a lo largo del tiempo y culmina en la autonomía de la conciencia del sujeto, como razón fundamental del comportamiento ético.
Lawrence Kohlberg elaboró una teoría cognitiva sobre el desarrollo moral y también investigó la capacidad de las personas de “juzgar moralmente” ciertas situaciones vitales. Comenzó sus análisis empíricos presentando diversos “dilemas morales” y clasificando las distintas respuestas. De esta forma llegó a determinar la existencia de seis estadios, agrupados en tres niveles de moralidad.
Los tres niveles son el nivel I: Premoral; nivel II: Moral convencional; nivel III: Moral autónoma.
2.3  Creencias e ideas irracionales
Las creencias e ideas constituyen un factor de estabilidad para nuestra teoría, pero fallan con frecuencia, porque la realidad cambia y solo podemos defendernos de creencias dogmáticas y supersticiones mediante el conocimiento racional.
Las creencias son ilusiones útiles que nos permiten manejar nuestras experiencias, pero una tarea esencias de los adolescentes es adquirir un sistema mental racional y abierto, no creencial y cerrado.
El psicólogo Albert Ellis señala que hay modos inadaptados de construir el mundo y las creencias irracionales que los mantienen son la causa de los sufrimientos de muchas personas. Ellis creó la Terapia Racional-Emotiva (TRE) en 1962 y su objetivo era ayudar a las personas a pensar de forma más racional y abandonar pensamientos y creencias absurdos. Las creencias irracionales son las que conducen a pensamientos y sentimientos autoderrotistas, que ejercen un efecto adverso en la conducta.
En cambio, un pensamiento racional no es absolutista o totalitario, sino coherente y verificable; produce emociones moderadas y nos ayuda a conseguir nuestros objetivos.
Las ideas y creencias irracionales tienen estas características: producen emociones negativas intensas y duraderas; exageran las consecuencias negativas de un hecho o acontecimiento; reflejan obligaciones y demandas no realistas sobre uno mismo y los demás; son absolutistas y van acompañados de palabras como todo, nada o nunca.
2.4  Habilidades sociales
Las habilidades sociales (HS) son las conductas que realizamos en un contexto interpersonal, cuando expresamos los pensamientos y sentimientos, los derechos y deseos de un modo adecuado a  la situación y respetando a los demás.
A.    Características
·         Las habilidades sociales requieren aprendizaje, sea por experiencia directa o mediante la instrucción.
·         Las HS contienen componentes cognitivos (percepción social, lenguaje), fisiológicos (la conducta verbal), y afectivos (ansiedad o alegría)
·         Las HS son una característica de la conducta, no de las personas; son respuestas específicas a situaciones concretas.

B.    Conducta pasiva, agresiva y asertiva
Las relaciones interpersonales son necesarias para el desarrollo y el funcionamiento psicológico de todas las personas.
·          La conducta pasiva es característica de las personas que no saben expresar sus pensamientos y sentimientos, o lo hacen sin confianza y de forma autoderrotista.
·          La conducta agresiva que hace uso de la fuerza física, psicológica o emocional, conduce a la violación de los derechos y sentimientos de los demás. Puede ser directa, con insultos y amenazas, o indirecta, con murmuraciones maliciosas.
·          La conducta asertiva consiste en expresar los propios derechos y necesidades sin avasallar o manipular a  los demás. La asertividad implica respeto, no servilismo. La persona asertiva manifiesta sus pensamientos y sentimientos en cada momento, y su conducta no verbal (la mirada o la expresión facial) va acorde con su expresión verbal.

3.    Las relaciones interpersonales
La inteligencia interpersonal es la capacidad de comprender nuestros sentimientos y emociones y cómo influyen en nuestra conducta. Las habilidades de esta inteligencia son la empatía (entender las motivaciones y emociones de los otros y saber escuchar), y dirigir las relaciones interpersonales (hacer amistados, afrontar los conflictos y compartir valores).
3.1  La atracción interpersonal
La atracción interpersonal es el juicio que una persona hace de otra a lo largo de una dimensión actitudinal, cuyos extremos son la valoración positiva (amor) y una evaluación negativa (odio). 
Variables más importantes de la atracción:
·         Proximidad
·         Apariencia física. ¿Por qué el aspecto físico tiene tanta importancia? Una explicación es que existe el placer estético de contemplar a alguien bello, y existe la tendencia a suponer que quien posee una buena cualidad también tendrá otras cualidades brillantes.
·         Semejanza: edad, procedencia geográfica, personalidad, actitudes o aficiones.
·         Reciprocidad

3.2  ¿Qué es el amor?
El enamoramiento presupone el deseo y  la atracción y sus características son:
·          La persona sufre un proceso de encantamiento.
·          Deseo de otra persona de forma exclusiva
·          Cuando existe correspondencia entre los enamorados, la relación es de entusiasmo y la ruptura se convierte en sufrimiento.
·          La rutina y el aburrimiento son los principales enemigos del amor.
·          El enamoramiento va unido a un deseo de intimidad afectiva, sexual y de mayor compromiso.
El psicólogo  Robert Sternberg, en su obra La experiencia del amor, expone una concepción triangular del amor que consta de tres componentes básicos: intimidad, pasión y compromiso.
3.3  La pareja
Considerado el entorno como poco enriquecedor, deseamos que nuestra pareja reconozca nuestra identidad y nos ayude en la difícil y siempre inacabada tarea de ser adulto.
A.    La habilidad de la comunicación
Uno de los elementos básicos de la relación es la comunicación. La comunicación afectiva tiene gran importancia para armonizar y convivir en pareja.
Existen numerosos mensajes destructivos que perturban y producen bloqueos en la comunicación:
·          Ordenar:”¡Ven a las 7!”
·          Ridiculizar:”¡Qué idiota eres!”
·          Imponer soluciones: “¡O dejas a tus amigos o te dejo!”
·          Criticar: “Siempre dejas las cosas sin terminar”
·          Interpretar: “Estás haciendo esto para volverme loco”
La comunicación, mientras exista amor, es lo más importante en la vida de una pareja. Un defecto de cualquier relación amorosa es la mala interpretación de las palabras y comportamientos.
B.    El arte de amar
Cada pareja es fruto de una historia particular, define lo que es aceptable, ordena su espacio y tiempo, y construye su identidad. A la pareja fusional (centrífuga y replegada en sí misma), le sucede la pareja fisional (centrípeta y abierta al exterior).
¿Cómo mejorar las relaciones de pareja?
1.     Desarrollo de la intimidad.
2.     Satisfacer necesidades: emocionales, afectivas, sociales, recreativas, de expresión.
3.     Tomar conciencia. Asumir la responsabilidad de nuestras vidas y no descargar sobre el otro nuestros miedos y dificultades.
4.     Crear un espacio de negociación.
5.     Formar una relación armónica.

4.    Hacia una nueva masculinidad
Interpretaciones sobre la masculinidad:
·          Tendencia feminista: la masculinidad es una construcción social creada para mantener los privilegios de los hombres y la opresión de las mujeres, lo que origina consecuencias negativas para ambos géneros.
·          Tendencia conservadora y tradicional: los hombres son y han de seguir siendo los protectores de las mujeres.
·          Tendencia de grupos específicos: existe una masculinidad universal y diversidad de experiencias masculinas, que abarca a heterosexuales y homosexuales, negros y blancos, etc.
·          Tendencia mítica: aboga por rescatar los valores ancestrales de la naturaleza masculina y actualizarlos. Roberto Bly propone la combinación de rudeza e ingenuidad como carácter del varón.
Ante la transformación que ha experimentado la mujer, el hombre ha perdido la seguridad en sí mismo, se siente indefenso y acobardado, con miedo y temor ante unos cambios del mundo, que tiene que comprender y asumir.


Resumen extraído por María Jesús Suárez del libro de texto de Psicología de Bachillerato de Juan Ignacio Alonso García. 



Unidad 12. La sexualidad humana
1.       Naturaleza de la sexualidad
1.1   Evolución de la sexualidad
1.2   La sexualidad: un valor humano
1.3   Dimensiones de la sexualidad
2.       Fundamentos biológicos de la sexualidad
2.1   Anatomía y fisiología masculina
2.2   Anatomía y fisiología femenina
3.       La respuesta sexual humana
3.1   El cerebro y la conducta sexual
3.2   El ciclo de la respuesta sexual
3.3   Disfunciones sexuales
4.       La psicosexualidad
4.1   Aprender a vivir la sexualidad
4.2   Funciones de la sexualidad
4.3   Actitudes ante la sexualidad
4.4   El desarrollo psicosexual humano
5.       Formas de expresión sexual
5.1   La masturbación
5.2   La heterosexualidad
5.3   La homosexualidad
5.4   Variaciones de la conducta sexual
6.       Sexualidad en la adolescencia
6.1   La identidad sexual
6.2   La conducta sexual
6.3   Embarazo en la adolescencia.
Introducción
En las últimas décadas, los descubrimientos científicos, el feminismo, la aparición de las nuevas tecnologías de la información, van desterrando el secretismo sobre la sexualidad y las discriminaciones de los individuos por razón de su sexo.
La sexualidad solo se puede sentir y vivir desde la integridad del ser humano, desde su peculiar experiencia vital. El sexo es uno de los factores determinantes de la conducta humana.
La sexualidad humana trasciende la simple finalidad biológica –la reproducción de la especie-, y se adorna con un elemento inexistente en el mundo animal: el placer de la emoción, que culmina en el sentimiento del amor sexual. El amor, la ternura y el placer constituyen el último estadio de un largo proceso evolutivo.
La educación sexual debe abordar la nueva forma de concebir a la sexualidad, asociada a la comunicación, la afectividad y el placer, y el respeto a diferentes formas de vivir la sexualidad.
1.    Naturaleza de la sexualidad
La sexualidad es una dimensión constitutiva del ser humano desde el nacimiento hasta la muerte, se manifiesta en todos los actos de su vida, moldea su personalidad y afecta a su equilibrio emocional y social.    
1.1 Evolución de la sexualidad
La sexología como ciencia surge a finales del siglo XIX. La sexología es la ciencia que investiga los aspectos biológicos y psicosociales de la sexualidad humana. La sexualidad es un fenómeno pluridimensional, evoluciona con la historia de la sociedad y de la cultura, y de cada hombre y mujer en particular.

En nuestra época, el proceso de mundialización y el surgimiento de la sociedad informacional y del conocimiento ha cambiado la concepción tradicional del sexo. La exploración y la expresión sexual a través de Internet adopta múltiples formas. El cibersexo o actividad sexual online implica el uso de contenidos para la estimulación sexual, y puede ser un comportamiento individual (búsqueda de imágenes) o un comportamiento interpersonal (chateo sexual, intercambio de e-mails, meeting online, etc).

1.2 La sexualidad: un valor humano
No podemos saber quiénes somos si desconocemos nuestra sexualidad. Para empezar, hay que distinguir entre sexo y sexualidad. La sexualidad está formada por tres esferas y el sexo está contenido en una de ellas. La sexualidad humana está compuesta por una esfera biológica (sexo), una sociocultural (género) y una psicológica (identidad de género y orientación sexual).
Sexo. Somos seres sexuados por naturaleza. El sexo constituye un proceso compuesto de varios niveles (genético, gonadal, genital, hormonal y biográfico) que nos hace seres únicos e irrepetibles.
Sexualidad (es). Es el modo con que cada persona sexuada, hombre o mujer, percibe, siente y vive su propio sexo. Todos poseemos una personalidad propia y un estilo peculiar de vivir la sexualidad.      
1.3 Dimensiones de la sexualidad
El estudio de la sexualidad es un objetivo común de la sexología, la biología, la medicina, la sociología y la psicología. Los biólogos nos informan sobre los mecanismos fisiológicos de la excitación y la respuesta sexual. Los sexólogos nos enseñan qué son las enfermedades de transmisión sexual y las disfunciones sexuales. Y por último, los psicólogos examinan qué factores influyen en nuestra conducta sexual.
Las cuatro dimensiones de la sexualidad más importantes son:
1.     Dimensión biológica (sexo). Es el conjunto de características anatómicas, fisiológicas y endocrinas que diferencian a hombres y mujeres y están presentes en toda relación sexual.
2.     Dimensión psicoafectiva. Es una dimensión humana que afecta a las emociones y sentimientos, y está relacionada con las creencias y los valores de cada persona. Además, la personalidad y los deseos, la propia identidad y la orientación sexual son factores decisivos en las relaciones sexuales.
3.     Dimensión sociocultural y ética. Cada sociedad modela el desarrollo y expresión de la sexualidad de sus miembros y establece unos valores y pautas para justificar los comportamientos sexuales.
Los antropólogos consideran la ley del incesto como la primera regla básica para el comienzo de la civilización. En la mayoría de las culturas el tabú del incesto prohíbe y condena las relaciones sexuales entre ascendientes y descendientes. Esta prohibición contribuyó a proteger a la sociedad de los problemas genéticos de la consanguinidad y de los problemas sociales que originaría las relaciones sexuales dentro de una familia.
4.     Dimensión clínica. La actividad sexual es una función natural de cada persona. Algunos problemas psicológicos, como la ansiedad y la depresión, pueden originar problemas de convivencia, que repercuten en la vida sexual. Desde esta perspectiva se buscan soluciones, por ejemplo, a las disfunciones sexuales o a la adicción al sexo.

2.    Fundamentos biológicos de la sexualidad
Recientes investigaciones han establecido que los órganos genitales de hombres y mujeres tienen el mismo origen biológico y que durante su evolución intrauterina se van diferenciando, adquiriendo las características propias de cada sexo.
2.1 Anatomía y fisiología masculina
La anatomía sexual describe los órganos reproductores y las partes del cuerpo que, en potencia, son zonas erógenas. La fisiología investiga las funciones de la respuesta sexual. Los órganos masculinos están formados por los testículos, el pene y un conjunto de órganos accesorios: glándulas (vesículas seminales, próstata y glándula de Cowper) y conductos (epidídimo, deferente y uretra).
A.    Órganos sexuales externos

·         Pene. Es el órgano masculino eréctil que permite el coito (introducción del pene en la vagina de la mujer) durante la excitación sexual. Hace que la orina salga al exterior y transporta el esperma para la fecundación. El tamaño del pene no influye en la virilidad o la capacidad sexual. El extremo del pene se denomina glande, muy sensible a la estimulación física, y está recubierto por una porción de piel, el prepucio. La fimosis es una malformación congénita debida a que la abertura del prepucio es tan estrecha, que no permite el paso del glande durante la erección. La fimosis desaparece con una intervención quirúrgica (circuncisión), práctica tradicional entre los judíos, los musulmanes y algunas tribus africanas.
·         Escroto. Bolsa de piel situada debajo  del pene, que alberga y protege  los testículos.

B.    Órganos sexuales internos

·         Testículos. Son los órganos o glándulas sexuales masculinas que están contenidos dentro del escroto y fabrican los espermatozoides y las hormonas sexuales masculinas (testosterona), que determinan los caracteres sexuales secundarios.
·         Epidídimo. Es una estructura situada encima de los testículos y en su interior se almacenan y maduran los espermatozoides,
·         Conductos deferentes. Son dos tubos, uno para cada testículo, que transportan el esperma desde el epidídimo hasta la uretra.
·         Próstata. Es única y se encuentra debajo de la vejiga. Segrega un líquido llamado líquido seminal, que al mezclarse con los espermatozoides forman el semen. Su función es mantener la salud del esperma y ayudar al movimiento de los espermatozoides.
·         Vesículas seminales. Son dos glándulas cuya función es producir parte del semen y proporcionar nutrientes (fructosa) a los espermatozoides.
·         Uretra. Sale desde la próstata y va por el interior del pene y es el lugar por donde la orina y el esperma son expulsados del cuerpo.

2.2  Anatomía y fisiología femenina
Las mujeres tienen órganos sexuales externos relacionados con el placer y órganos internos relacionados con la reproducción.
A.    Órganos sexuales externos
La vulva es el órgano situado más al exterior de todos los que forman el aparato genital femenino. Está integrado por:
·         Monte de Venus. Se encuentra delante de la zona genital femenina
·         Labios mayores y menores. Son repliegues cutáneos que protegen el orificio vaginal y el clítoris.
·         Clítoris. Órgano eréctil que constituye la principal fuente de excitación de la mujer. No tiene finalidad reproductora.
·         Vestíbulo. (camino de entrada). Es el área dentro de los labios menores que contiene las aberturas hacia la vagina y la uretra. Tiene gran sensibilidad al tacto.
·         Orificio de uretra. Es la salida por la que se expulsa la orina. Está situado entre el clítoris y el orificio de la vagina.

B.    Órganos sexuales internos.

·         Vagina. Órgano muscular que conecta el cuello del útero con la parte externa de los genitales femeninos. Puede acoger el pene durante el acto sexual, canalizar el flujo de sangre durante la menstruación y permitir el paso del bebé durante el parto. El himen es una fina membrana que rodea a la vagina y su conservación es un signo de virginidad en muchas culturas.
·         Útero o matriz. Es una cavidad en forma de pera y situada entre  la vejiga y el recto. Su función es acoger el óvulo fecundado, y es donde anida el embrión para el desarrollo durante los 9 meses del embarazo. Posee varias capas: un revestimiento que se forma y desaparece cada mes durante el ciclo menstrual (endometrio) y otro músculo o miometrio, que se contrae para expulsar el bebé durante el parto. En su extremo inferior (cuello del útero o cérvix) se alarga y comunica con la vagina, lo que permite el paso de la menstruación y los espermatozoides.
·         Ovarios. Son las glándulas sexuales femeninas, con forma de almendra, situadas a ambos lados de la matriz. Tienen dos funciones importantes: producir óvulos y hormonas sexuales: estrógenos y progesterona.
·         Trompas de Falopio. Son conductos que van desde cada ovario a la parte más alta del útero. Su función es permitir que los óvulos liberados lleguen al útero, y es el lugar donde se produce la fecundación del óvulo maduro.
·         Glándulas de Bartholin. Se encuentran a ambos lados de la vagina. Segregan una sustancia que la lubrifica y favorece tener relaciones sexuales.

3.    La respuesta sexual humana
Todos los seres humanos estamos dotados de un programa genético (XX o XY), de un sistema hormonal (progesterona o testosterona), de unos órganos genitales (ovarios o testículos) y de un sistema nervioso único que conforman una estructura psicofisiológica, que es la base sobre la que se construye la conducta sexual.
El deseo sexual es una de las manifestaciones del comportamiento, al mismo nivel que la sed, el hambre o el sueño. En los seres humanos, el surgimiento del impulso o deseo sexual depende tanto del sistema nervioso y los mecanismos hormonales, como de estímulos externos e internos.
3.1 El cerebro y la conducta sexual
El cerebro no es una zona erógena, pero contribuye de manera decisiva en el comportamiento sexual. Las dos áreas cerebrales más importantes en el funcionamiento sexual son la corteza cerebral y el sistema límbico.
La corteza cerebral interpreta los estímulos sexuales como activadores o inhibidores sexuales. Una fantasía sexual, contemplar una foto erótica,… estimula a las células corticales. Estas transmiten sus mensajes a la médula espinal, que envía sangre a los genitales, provocando así la excitación sexual: la erección o la lubricación vaginal.
Por otra parte, el sistema límbico, controla la liberación de las hormonas hipofisiarias, supervisa las variaciones de hormonas en la sangre y activa los circuitos nerviosos implicados en la excitación.
Cuando los hombres y las mujeres llegan al orgasmo, liberan sustancias llamadas betaencefalinas (un tipo de endorfina), que se unen a receptores en el cerebro (receptores opiáceos), y provocan la euforia que se experimenta durante el orgasmo, ya que el placer sexual se expande por todo el cuerpo.
A.   Las hormonas y la conducta sexual
Las hormonas son sustancias químicas producidas y secretadas por las glándulas endocrinas. Estas sustancias se desplazan por la sangre y afectan a diferentes órganos del cuerpo. Estos mensajeros químicos desencadenan el desarrollo sexual y posibilitan las relaciones sexuales y la reproducción.
La pubertad comienza cuando la hipófisis bajo el control del hipotálamo, parte del cerebro que pertenece al sistema límbico, libera hormonas que originan la maduración de los genitales.
En el hombre, las glándulas sexuales masculinas o testículos producen esperma y testosterona, la hormona sexual masculina.
En la mujer, los ovarios que son glándulas endocrinas secretan dos hormonas llamadas estrógenos (producen los caracteres sexuales secundarios en la mujer) y progesterona (prepara el cuerpo femenino para el embarazo).
Por otra parte, las glándulas de la hipófisis secretan dos hormonas importantes: la hormona foliculoestimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH). Estas hormonas viajan a través de la sangre y hacen que los ovarios y los testículos actúen por primera vez. En la mujer estas hormonas salen de forma cíclica durante  la menstruación. En el hombre, la salida de las hormonas hipofisiarias es tónica, de forma que la producción de testosterona es constante en el tiempo.
B.   Los estímulos psicológicos
La capacidad del cerebro humano para interpretar los estímulos como eróticos es muy variada. Los estímulos físicos y sociales condicionan las reacciones sexuales del individuo. La cultura, la familia y los amigos, la televisión o Internet moldean la conducta sexual.
Además de los estímulos externos, en los seres humanos tiene gran importancia los estímulos psicológicos. Las personas pueden excitarse sexualmente gracias a sus fantasías, aunque no concuerden con la vida real, o con el recuerdo de actividades sexuales pasadas.
La madurez sexual supone aprender a crear relaciones en las cuales haya tanto excitación como bienestar, sexo y ternura, espontaneidad y honestidad. Crear una amistad erótica es una obra de arte.
3.2 El ciclo de la respuesta sexual
Se denomina respuesta sexual a los cambios que experimenta un organismo ante la presencia de estímulos erógenos. Los sexólogos William Masters y Virginia Johnson publicaron su obra Respuesta sexual humana (1966), gracias a sus investigaciones realizadas en el  laboratorio. Observaron que en el cuerpo de ambos sexos se dan dos reacciones básicas ante un estímulo sexual: vasocongestión (afluencia de sangre a los vasos sanguíneos) y miotonía (aumento de la tensión  muscular), que ceden en la etapa de resolución.
La respuesta sexual humana consta de cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución. A estas añadimos la fase de deseo, porque se precisa la estimulación durante la excitación.
Fase de excitación. En el hombre l signo físico más destacado es la erección producida por la afluencia de sangre a los tejidos del pene. En la mujer se lubrica y expande la vagina, y los pechos y pezones se agrandan. En ambos sexos hay un aumento del ritmo cardíaco y la temperatura. Estos cambios preparan a los órganos para practicar el coito.
Fase de meseta. En esta fase la excitación y la vasocongestión son altas. En el hombre se originan sensaciones de inminencia eyaculatoria. Y en la mujer, la secreción vaginal aumenta y parece próxima la sensación de orgasmo.
Orgasmo. Durante el orgasmo se libera la tensión acumulada en fases anteriores. Se observan contracciones musculares en todo el cuerpo, y un aumento de la respiración, el pulso y la presión sanguínea. Esta es la fase más breve e intensa en sensaciones placenteras.
Fase de resolución. Las constantes vitales (respiración, ritmo cardíaco, etc.) recuperan su tono normal. Se produce una sensación de relax y bienestar general. Durante esta fase el hombre entra en un periodo refractario (desde pocos minutos hasta un día o más) en el que no puede volver a tener un orgasmo. La mujer no tiene un periodo tan extenso.
3.3 Disfunciones sexuales
Son alteraciones de la respuesta sexual que impiden que una persona participe o disfrute del sexo. Cuando los miembros de una pareja ocultan una disfunción como si no existiera, pueden crear una crisis afectiva y sexual, por problemas que, en realidad tienen solución.
A.   Disfunciones en la mujer

·         Deseo sexual inhibido (frigidez). Las causas más frecuentes son educativas: percibir el coito como algo culpabilizador, desconocimiento sexual, vergüenza o miedo al rechazo.
·         Vaginismo. Es la aparición de un espasmo muscular del tercio exterior de la vagina que obstaculiza la actividad sexual.
·         Anorgasmia. Dificultad o imposibilidad de alcanzar el orgasmo, por una inadecuada estimulación, desconocimiento del propio cuerpo o por otras causas.
·         Dispareunia. Es el dolor genital durante el coito por falta de lubricación vaginal.

B.   Disfunciones en el hombre

·         Deseo sexual inhibido (impotencia). Consiste en la ausencia o disminución de la erección. Las causas pueden ser orgánicas, por ingestión de drogas, o psicológicas, como el estrés o la ansiedad.
·         Eyaculación precoz. Se produce cuando no se controla la eyaculación y se realiza el acto sexual en completa asincronía con la otra persona.
·         Orgasmo inhibido. Ausencia de eyaculación después de un periodo adecuado de excitación sexual.

C.   Causas psicológicas
Algunas disfunciones pueden ser consecuencia de trastornos físicos (hipertensión), o por ingestión de determinadas sustancias (alcohol, fármacos), pero en la mayoría de los casos surgen por causas psicológicas:
a)    Personales: falta de información, aceptación de mitos culturales irracionales, miedo a la intimidad, a la relación sexual o al rechazo. Otra causa es el aburrimiento sexual por tener relaciones rutinarias y/o falta de espontaneidad.
b)    Impersonales: deficiente comunicación o luchas por el poder en la pareja, diferentes actitudes hacia el sexo o preferencias sexuales.


4.    La psicosexualidad
Lograr un desarrollo psicosexual sano y satisfactorio no es una tarea fácil para los hombres y las mujeres. La falta de educación afectiva y sexual produce estas consecuencias: desconocimiento de la sexualidad humana, uso infrecuente de métodos anticonceptivos, muchos embarazos adolescentes no deseados, enfermedades de transmisión sexual, estereotipos y prejuicios sobre el funcionamiento del propio cuerpo y del otro sexo, y comportamientos sexistas que bloquean la independencia personal.
4.1  Aprender a vivir  la sexualidad
Tradicionalmente, el criterio aceptado para distinguir lo normal y anormal en sexología, era fundamentalmente religioso y cultural. La sexualidad se justificaba por su perspectiva reproductiva, de ahí la consideración como anormal, inmoral o vicioso del placer, la masturbación o la homosexualidad.
Podemos considerar anormales ciertos comportamientos como los que se imponen por la fuerza (violación) y el chantaje, los que provocan ansiedad y no afecto, o la rigidez tradicional de los roles sexuales.
4.2  Funciones de la sexualidad
La sexualidad, en los seres humanos, significa mucho más que un simple mecanismo de reproducción puesto a nuestra disposición por la naturaleza. El amor, la ternura y el placer sensual coronan el último estadio de un largo proceso evolutivo. Las principales funciones de la sexualidad son la comunicación, el placer y la reproducción.
A.   La comunicación
La comunicación y la relación interpersonal son imprescindibles para el desarrollo físico y psicosocial del ser humano. El contacto corporal (miradas, caricias, besos, abrazos) transmite sentimientos y afectos. Es un lenguaje más espontáneo y sincero que el lenguaje verbal. La comunicación afectiva y sexual no siempre precisa de las palabras.
B.   El placer
La tradición judeocristiana a lo largo de la historia ha considerado que el placer era pecaminoso y la única función de la sexualidad era la procreación. Sin embargo, el placer es el resultado de una relación gratificante con uno mismo y con otras personas.
C.   Reproducción.
La capacidad reproductiva del ser humano se reduce a ciertas edades, sin embargo, su sexualidad es permanente en la vida del individuo.
4.3  Actitudes ante la sexualidad
El sexólogo Efigenio Amezúa defiende la existencia de tres tipos de actitudes:
a)    Actitud prohibitiva. Ha sido defendida por instituciones y personas que conciben el fenómeno sexual como algo tabú, vergonzoso, de lo que es mejor no hablar.
b)    Actitud permisiva. Es un cambio de actitud superficial. Algunos piensan que ya están liberados por pensar, decir o hacer aquello que estuvo prohibido en el pasado. Y mantienen esta actitud por seguir la moda.
c)    Actitud de cultivo. La actitud de cultivo parte del potencial personal. Cultivar la propia sexualidad no se improvisa, exige esfuerzo.

4.4  El desarrollo psicosexual humano
Para Freud, el desarrollo psicosexual humano es un proceso que atraviesa distintos estadios o fases: oral, anal, fálica y genital. Y hay una fase de latencia entre la fálica y genital.
A.   Fase oral
La boca es la primera zona de placer. Los besos y caricias, el contacto con la piel materna al mamar, la succión, etc., son actos placenteros para el desarrollo del bebé. De  la seguridad que experimentan en esta fase depende su desarrollo psicosexual.
B.   Fase anal
En el segundo año de vida comienza la educación en el control de esfínteres, que desplaza el interés infantil hacia la zona anal. El mecanismo de retención y expulsión de las heces tiene un marcado significado psicológico. Si los padres son muy estrictos en sus métodos, pueden surgir dos reacciones del infante: retener las heces (estreñimiento) y desarrollar un carácter obstinado, o rebelarse (expulsar las heces en un momento inoportuno) y generar rasgos de carácter destructivos (rabietas).
C.   Fase fálica (edípica)
El interés se desplaza hacia los genitales, se establece la diferenciación psicosexual masculina o femenina y la identificación con el padre o la madre. Durante esta fase aparece el complejo de Edipo (o de Electra, en el caso de las niñas), que consiste en la atracción hacia el progenitor del sexo opuesto, a quien se quiere poseer, y la hostilidad o rechazo hacia el del mismo sexo. La resolución del complejo de Edipo es de enorme importancia porque estructura la personalidad y el deseo humano, y sirve para que el individuo acepte las normas sociales.
D.   Período de latencia. Hacia los seis o siete años comienza una etapa en la que los impulsos se mantienen en un estado de quietud.

E.    Fase genital
A partir de la pubertad se inicia la última fase del desarrollo psicosexual, organización y madurez sexual y se reafirma la identidad sexual del hombre o la mujer. Freud establece una ruptura entre el sexo como función biológica al servicio de la reproducción y la sexualidad humana, que no es un dato natural, sino que se construye en una compleja historia de relaciones intersubjetivas.
5.    Formas de expresión sexual
La sexualidad no tiene edad y cambia  a lo largo de la vida.
La orientación sexual se refiere al tipo de personas por quienes sentimos atracción sexual y hacia quienes dirigimos nuestro deseo. Podemos distinguir varias formas de expresión sexual: masturbación, heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad y parafilias (conductas sexuales atípicas).
5.1  La masturbación
Es la expresión más temprana y duradera de la sexualidad humana.
La masturbación o autoestimulación es la obtención del placer a través de las caricias de los genitales u otras partes del cuerpo. Además de satisfacer  el deseo o aliviar la tensión sexual, ayuda a conocer el cuerpo.
Los sexólogos han disipado antiguas creencias según las cuales la autoestimulación podría provocar ceguera, impotencia o locura. La investigación psicosexológica ha demostrado que la masturbación no causa ningún daño físico ni mental. El informe de Alfred Kinsey (1948) confirmaba que el 90% de hombres y el 60% de las mujeres se habían masturbado alguna vez.
5.2  La heterosexualidad
Consiste en la atracción por personas de diferente sexo y es la conducta más común entre los seres humanos. En la mayoría de las culturas se manifiesta en las relaciones de un hombre y una mujer, pero existen sociedades donde está admitida la poligamia (un hombre con varias mujeres) y la poliandria (una mujer con varios hombres).
El comportamiento heterosexual cambia y evoluciona con el tiempo. Varias tendencias en las últimas décadas: la gente se casa a una edad más tardía, las mujeres que ejercen una profesión retrasan la maternidad y cada año el número de divorcios es similar al número de matrimonios. En la sociedad actual, las personas disponen de muchos lugares para estableces nuevas relaciones. Por Internet, se conocen y enamoran muchas parejas.
5.3  La homosexualidad
La homosexualidad es la atracción sexual entre personas del mismo sexo (los términos “gay” y “lesbiana” son los  más usados). En la homosexualidad no existen problemas de identidad sexual, simplemente se trata de hombres que sienten atracción por otros hombres y mujeres que se sienten atraídas eróticamente por mujeres.
Grecia y Roma admitió la homosexualidad, la cultura judeocristiana la condenó (a la hoguera hasta el siglo XVIII). Todavía hoy algunas religiones siguen considerando esta conducta contra natura. La homofobia (prejuicios antihomosexuales de individuos o grupos sociales) fue condenada por el Consejo de Europa en 1984. La Asociación Psiquiátrica Americana (DSM-III, APA, 1973) dejó de considerar la homosexualidad un trastorno mental.
Recientes investigaciones sobre parejas homosexuales han encontrado que los homosexuales dan más valor a lo afectivo que a lo puramente sexual y conciben la sexualidad como un juego y no como un deber o una obsesión.
5.4  Variaciones de la conducta sexual
El término “parafilias” designa los comportamientos sexuales poco habituales, antes considerados perversiones sexuales. La excitación sexual y gratificación del individuo se busca a través de experiencias sexuales insólitas y son más frecuentes en hombres que en mujeres.
·         Exhibicionismo. Es la tendencia a exponer los genitales a personas del sexo opuesto, para excitarse, alcanzar el orgasmo o escandalizar.
·         Voyeurismo. Consiste en obtener satisfacción sexual mediante la observación de la desnudez o de los actos sexuales de otros.
·         Travestismo. Tendencia a utilizar vestidos del otro sexo para conseguir la estimulación sexual.
·         Fetichismo. Tendencia a sentirse atraído sexualmente por algún objeto inanimado. Los fetichistas sustituyen el objeto sexual de placer por prendas de vestir (ligas, medias) de personas por la que sienten atracción.
·         Sadismo y masoquismo. Sadismo es causar daño a otra persona para excitarse sexualmente, y masoquista es quien siente placer cuando recibe algún daño o es humillado.
·         Paidofilia. Consiste en la atracción sexual hacia los niños.

6.    Sexualidad en la adolescencia
Los adolescentes deben asumir su orientación sexual, respetar la orientación sexual de otras personas y comprender que pueden sentirse atraídos sexualmente por otras personas o ser objeto de atracción sexual para otros. No confundir orientación sexual con la personalidad.
A.   Sexualidad y posmodernidad
Los adolescentes se caracterizan por ser rebeldes, cambiantes y desafiantes y, como todas las generaciones, crean una nueva forma de ser y entender el mundo en el que viven. Ahora existe más libertad y movimiento, lo que lleva a los jóvenes a experimentar y cambiar las normas de generaciones precedentes, porque ya no hay una única manera de vivir el sexo, ni una forma única y aceptable de formar una familia.
Por esto, asistimos  a una relativización de la moral sexual, como se puede comprobar en los contactos vía Internet, la multiplicación de parejas, el incremento de los divorcios y las familias recompuestas. Es indudable que nos encontramos frente a nuevas formas de entender y vivir la sexualidad.
B.   Educación sexual
Todas las sociedades humanas intercambian conocimientos y dictan normas respecto al comportamiento sexual.
El feminismo ha sido revolucionario en su reivindicación de que las mujeres tienen el mismo derecho que los hombres al placer sexual y que el deseo es una expresión del amor humano.
Necesitamos una educación sexual para formar la propia identidad sexual y de género y comprender los cambios sociales; para no caer en la creciente manipulación consumista del sexo y del cuerpo, ya que los medios de información han convertido el misterio de Eros en un objeto  más de consumo.
Durante la adolescencia, los pensamientos y sentimientos sexuales son cada vez más importantes. La dimensión sexual adquiere una gran proyección, por los cambios hormonales, el surgimiento del deseo y  los ensayos de nuevas formas de vida. La sexualidad solo se puede sentir y vivir desde la integridad del ser humano, desde su peculiar experiencia vital y sabiendo que no solo sirve para la reproducción, sino también para compartir afectividad y placer.
6.1  La identidad sexual
Los dos componentes básicos de la identidad sexual son: la identidad de género y el rol sexual. ¿Cuál es la diferencia entre sexo y género? El sexo se refiere a los mecanismos genéticos que posibilitan que uno sea macho o hembra (el par 23 de cromosomas: XX para la mujer y XY para el hombre). Por género entendemos los rasgos conductuales, culturales o psicológicos que son asociados a cada sexo y que toda sociedad elabora en función de las diferencias anatómicas. El género es todo aquello que se considera “masculino” o “femenino”, y varía de una sociedad a otra y de un tiempo histórico a otro (gestos, vestimenta, etc).
El rol sexual es el conjunto de normas sobre cómo se debe comportar una persona con determinada identidad sexual. Los roles sexuales dan significado a la identidad sexual y nos indican cómo tenemos que pensar, sentir y actuar si queremos que los demás nos consideren “hombres” o “mujeres”. También cambiar con el tiempo y de una sociedad a otra. Hoy han perdido fuerza los estereotipos arraigados en otras épocas y aparecen nuevas formas de ser “hombre” o “mujer” basadas en la coeducación, la igualdad de oportunidades y el rechazo de actitudes sexistas.
6.2  La conducta sexual
La vivencia de la sexualidad repercute en la construcción de su identidad psíquica y afecta al desarrollo del autoconcepto y la autoestima. Todo adolescente tiene deseos y necesidad de afecto, ansías de vincularse a los demás y andar su propio camino.
La sexualidad de los jóvenes sigue siendo un tema con grandes contradicciones: por una parte se esconde y no se acepta; por otra, se estimula a través de la propaganda, el consumo o Internet. Tener o no relaciones sexuales es una decisión que cada joven debe tomar con las debidas precauciones, consciente de las consecuencias de sus actos y siendo responsable de lo que hace.
6.3  Embarazo en la adolescencia
A veces, la sexualidad adolescente,  más que una dimensión de desarrollo armónico en su vida, es una fuente de culpabilidad,  miedo y angustia. Y numerosos jóvenes quedan marcados por sus primeras experiencias sexuales insatisfactorias o traumáticas.
El embarazo en la adolescencia supone un imparto negativo sobre la condición física y emocional de la joven, y cambia su vida.
Existen riesgos para la joven desde el punto de vista orgánico, psicológico y socio-económico y educativo, tanto si decide tener el bebé como si no. Si decide no tenerlo puede sufrir infecciones, hemorragias, perforación uterina, muerte; en el plano psicológico tristeza, pérdida y culpabilidad; y en el plano social rechazo si se conoce el hecho. Si decide tener el hijo, puede sufrir anemias, aborto espontáneo, complicaciones parto y posparto; a nivel psicológico estrés, depresión, baja autoestima y a nivel social puede sufrir rechazo social, matrimonios atípicos, abandono escolar, inseguridad social y económica.

Resumen extraído por María Jesús Suárez del libro de texto de Psicología de Bachillerato de Juan Ignacio Alonso García. 

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